El Alfa-1 Antitripsina es una proteína que se produce en el hígado.

Su principal función es proteger el pulmón de la degradación e inflamación causada por infecciones que atacan el tejido pulmonar; o de agentes externos como el tabaco u otras sustancias inhaladas que son contaminantes e irritantes.

En condiciones normales esta proteína pasa de las células hepáticas al sistema sanguíneo. Cuando este traspaso no se lleva a cabo de forma normal se produce una acumulación de la proteína en el hígado, que puede provocar enfermedades hepáticas en niños y adultos; y un descenso del Alfa-1 en sangre, que desprotege a los pulmones. Esta desprotección, unido a otros agentes como infecciones y tabaco, puede llegar a provocar enfermedades pulmonares.

Se estima que el Déficit de Alfa-1 Antitripsina afecta a 1 de cada 2.500 personas. En España se estima que 14.500 personas padecen la forma más grave de la deficiencia, de los que solo un pequeño porcentaje están diagnosticados. El DAAT es una enfermedad rara y poco diagnosticada.

El Déficit de Alfa-1 Antitripsina no tiene cura aunque hay abiertas varias líneas de investigación que hacen tener confianza en el futuro.

Las personas con Déficit de Alfa-1 Antitripsina pueden no desarrollar las patologías asociadas. El Déficit en sí mismo no es una enfermedad sino una predisposición genética a padecer determinadas enfermedades. El diagnóstico precoz y evitar factores de elevado riesgo como el tabaco puede radicar la diferencia entre desarrollar o no enfermedades pulmonares.

¿Por qué se produce el Déficit?

El Déficit de Alfa-1 Antitripsina es una condición genética hereditaria. Se transmite por herencia mendeliana simple mediante dos alelos, uno de cada progenitor, que los hijos reciben al 50%. Cuando uno de ellos transmite la condición existe un Déficit parcial; y cuando son los dos progenitores quienes lo transmiten el Déficit es más grave.

El gen del Alfa-1 está caracterizado por su gran polimorfismo, habiéndose identificado hasta 150 variantes o mutaciones.

El alelo normal se denomina con la letra M (PiM). Los alelos deficientes más frecuentes son el alelo S (PiS), que se relaciona con un 50-60% de Alfa-1 menos en sangre con respecto al nivel normal; y el alelo Z (PiZ), que expresa generalmente un valor de entrre el 10 y el 20% menos de  Alfa-1 con respecto a lo esperado.

Los fenotipos deficitarios más frecuentes son ZZ y SZ.

Aquellos que tienen un gen normal (M) y un gen deficitario (Z) se conocen como portadores porque pueden transmitir el gen deficitario a sus descendientes. Los portadores pueden sufrir también las consecuencias del Déficit aunque el riesgo es más bajo.

Enfermedades relacionadas

Cuando hay alteración del gen que proporciona la información para que se produzca el Alfa-1 Antitripsina se pueden producir distintas enfermedades.

Dependiendo de factores genéticos y externos, el Déficit de Alfa-1 confiere predisposición a desarrollar enfisema pulmonar en adultos y distintas hepatopatías en niños y adultos. También se relaciona el Déficit con otras enfermedades como vasculitis sistémicas y paniculitis necrotizante.

El enfisema pulmonar por Déficit de Alfa-1 Antitripsina es una enfermedad infra diagnosticada. Cuando se llega a ella el enfisema suele estar ya muy avanzado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y  la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) recomiendan realizar el estudio del Alfa-1 a todos los pacientes diagnosticados con EPOC.

El DAAT también confiere predisposición a desarrollar hepatopatías como colestasis neonatal, hepatocarcinoma, hepatitis juvenil y cirrosis hepática en niños y adultos.

La mayoría de los afectados por enfermedades hepáticas son recién nacidos y niños, que se diagnostican tras presentar disfunciones hepáticas no atribuibles a otras causas. No obstante, es importante que los deficitarios, y especialmente los adultos con enfermedad respiratoria, realicen controles hepáticos con regularidad para seguimiento de la evolución de su función hepática.

El riesgo de desarrollar enfermedades pulmonares o hepáticas se relaciona directamente con el fenotipo. El riesgo más elevado corresponde al fenotipo ZZ. El riesgo medio al fenotipo SZ. El fenotipo MZ se vincula a un ligero aumento del riesgo.

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